Historia

Ya los romanos se habían instalado en ese rincón latinizado del Mediterráneo. Desde entonces, la intervención humana, necesaria, no ha roto su equilibrio natural ni espiritual. Podemos encontrar zonas verdes, jardines, espacios abiertos, pero también remanso, silencio y disfrute. Es una especie de oasis respirable en medio del desierto caótico de bloques de cemento y piedra artificial.

La urbanización se extiende entre la playa de Sant Pol y la de Sa Conca. Ubicada sobre una colina resquebrajada de calas estrechas y pedregosas. Parajes rocosos y graníticos. La zona de la riera de Segueró hasta el delta del Ridaura era un cerro baldío y pelado, un roquedal lleno de algún bancal de viña y de tierras de pastoreo. Solo había un cercado de paredes blancas, que servía de bufador y de punto de orientación para los pescadores de guía para los caladeros de los pescadores con nasa, conocido como "Senya Blanca".

S'Agaró tiene una corta pero rica historia. La playa de Sant Pol, dentro del término municipal de SFG, se convirtió en la playa de la ciudad y de los pueblos del valle, dado que la playa de SFG estaba prácticamente ocupada por la actividad de los pescadores, de los maestros de ribera y de los calafates en los astilleros. El actual nombre de S'Agaró es una deformación del nombre del torrente Segueró, que sirve de terminal entre los municipios de Castell d'Aro, Platja d'Aro y Sant Feliu de Guíxols, y que bautiza definitivamente la urbanización.

S'Agaró constituye la singularidad, la demostración de que el hombre puede intervenir con acierto, previsión de futuro y con respeto al paisaje.

En 1916 Josep Ensesa i Pujadas, industrial harinero afincado en Girona, permutó la deuda de un panadero ganchón por una parcela de terreno a pie de la colina, donde, algún día, quizás podría construir una casa de vacaciones junto al mar.

El arquitecto Rafael Masó le aconsejó que comprara la pieza contigua a la primera, algo más elevada, en la Punta d'en Pau. Se hizo con una superficie superior a sus necesidades para después parcelar una parte, para procurarse algún vecino en este lugar tan solitario. Así nació un primer proyecto de ciudad-jardín catalana.

El erial cerro se iba transformando. Las explanadas y rampas insinuaban las futuras avenidas, calles, plazas, pérgolas, escalinatas y miradores de este pequeño pueblo integrado en el medio, que iba tomando forma.

Josep Ensesa, de la mano del arquitecto Rafael Masó tuvo la visión de edificar una ciudad-jardín catalana donde la arquitectura y el urbanismo respetaran totalmente el paisaje y mostraran una imagen de estilo respetuoso con el entorno, que ha acabado siendo una joya arquitectónica frente al mar.

La emblemática casa Senya Blanca es la primera construcción de toda la urbanización, del año 1924, y motivo del Centenario de S'Agaró y nacimiento y modelo de la misma urbanización.

Al final de la propiedad, con unos arcos majestuosos, se alza la Loggia, obra de Francesc Folguera que enmarca los jardines de Senya Blanca, donde desde el año 1956 hasta el 1979 se realizó el Festival de Música de S'Agaró dónde varias personalidades del mundo de la música hacían sus conciertos y recitales.